LO QUE HAY QUE SABER SOBRE LAS CONTRACTURAS
¿Cómo se produce la contractura?
Cuando no llegan los distintos elementos para la
formación de energía a una parte del músculo, este
sector no puede relajarse y lo notamos tenso. Lo que
sucede en este caso es que esa zona del músculo
sigue contraída y no puede relajarse; Lo que es peor
aun, mientras esté tenso va a mantener a los vasos
sanguíneos cerrados y estos no van a dejar los
nutrientes necesarios para la formación de energía y
sin energía no puede relajarse, entonces estamos
frente a un circulo vicioso, la contractura limita
la formación de energía y la falta de energía
provoca contractura.
Siempre que hagamos un esfuerzo sostenido en el
tiempo corremos el riesgo de agotar las energías y
favorecer la aparición de una contractura (por
ejemplo: malas posturas, posiciones viciosas y por
las tensiones nerviosas).
¿Qué problemas secundarios me puede provocar la
contractura?
A largo plazo los músculos contracturados provocan
aumento de tensión en las superficies articulares,
dañando el cartílago articular. Lo que puede generar
una artrosis secundaria si no se detiene a tiempo,
por otro lado el tener una contractura puede
obligarnos a adoptar una mala postura y esto a la
larga afectar a la columna deformándola. Pero todas
estas consecuencias se producen a largo plazo, así
que no hay que alarmarse al primer síntoma de
contractura.
¿Qué hago si estoy contracturado?
Siempre bajo la supervisión profesional, lo mas
conveniente es lograr aportarle al músculo lo
necesario para recuperar la energía, para esto el
único camino es provocando una vasodilatación que
haga circular la sangre hasta el lugar de la
contractura. Son muy eficientes los masajes y los
ejercicios de movilidad suave, nunca agotadores ya
que gastarían más energía y eso es lo que nos falta.
En el caso de contracturas crónicas, el tejido de la
zona se encuentra fibrosado y para esto va a ser
necesario un masaje mas profundo, tratamiento con
kinesiología convencional o acudir a la medicina
oriental.
Los ejercicios de elongación nunca deben ser máximos
ya que pueden aumentar la contractura.
¿Cómo prevengo una contractura?
Es bastante difícil ya que en la mayoría de las
veces se produce por una crisis nerviosa o estado de
ansiedad permanente, situaciones que no podemos
evitar ya que en muchas ocasiones no depende de
nosotros. Pero lo que sí está en nuestras manos es
la calidad y ritmo de vida que llevamos, realizar
actividad física (preferentemente actividad
aeróbica) y tratamiento ante la aparición de los
primeros síntomas.
PREVENCION Y
TRATAMIENTO
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Para
prevenir las contracturas es aconsejable
practicar ejercicios desde la juventud y
mantenerlos, de forma más moderada, durante
la madurez.
También es
recomendable realizar un buen calentamiento
previo a cualquier actividad deportiva, a
través de elongaciones y movilizaciones
suaves; y un enfriamiento posterior, tiempo
durante el que se reduce de forma gradual la
actividad antes de darla por finalizada.
Las
diferentes posturas que adoptamos durante el
día son muy importantes, éstas no deben ser
dolorosas ni fatigantes y deben reducir el
efecto degenerativo. No deben alterar el
equilibrio, ritmo ni la movilidad del
individuo.
Otra factor
importante a tener en cuenta para evitar las
contracturas musculares, es eliminando la
causa de estrés (ansiedad, preocupaciones,
sedentarismo, etc.) cuando ya ésta resulta
negativa o excesiva. Es por eso que se
recomienda una buena práctica deportiva
(preferentemente aeróbica), con el fin de
canalizar el estrés transpirando.
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