Artrosis o espóndiloartrosis:
Articulaciones artrósicas son aquellas que padecen
lesiones degenerativas, por lo cual sus superficies
articulares se destruyen progresivamente, el tejido
óseo subcondral cambia de características y se
producen proliferaciones marginales. Su origen está
vinculado al envejecimiento, a sobrecarga mecánica y
a un posible terreno reumático. Su evolución es
crónica.
El deterioro discal, por deshidratación y acción
mecánica, comienza en el tercer decenio de la vida.
Cuando este proceso se exagera, se traduce en
lesiones degenerativas del disco, que pierde altura,
se expande y deja de actuar frenando y distribuyendo
presiones; perdida su capacidad de amortiguador,
ocurre el deterioro de las caras vertebrales
contiguas, que se esclerosan y proliferan por sus
márgenes.
Las lesiones degenerativas de los discos y la
laxitud ligamentaria crean condiciones de
inestabilidad. Estas lesiones tienen lugar a lo
largo de toda la columna vertebral.
La persona con artrosis sufre generalmente de
inflamación articular, dolor matinal que disminuye
con el movimiento, osteofitos o picos de loro que
deforman el sector comprometido, “crujidos” en las
articulaciones e impotencia funcional.
¿La artrosis se puede curar? Una vez
instaurada la patología, ésta evoluciona
progresivamente. No existe medicación o tratamiento
que logre reconstituir el cartílago articular
gastado; pero un buen seguimiento y tratamiento
basado en fisioterapia, antálgicos o ventosas de
aspiración negativa del aire, le permiten al
paciente desenvolverse activamente suprimiendo al
máximo los síntomas.
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